Las personas no somos una pieza más del sistema, nosotros lo creamos y lo hemos creado para que nos sirva y no al revés. Recuperemos a la persona, recuperémonos. Hagamos un canto a la esperanza, a la lucha por ser, para volver a creer en nosotros mismos. Para comprometernos a vencer cambios y transformaciones y dolores por las pérdidas.

Volvamos a creer en nosotros, somos mucho más de lo que creemos que nosotros somos. Este es nuestro regalo para este año nuevo.

Hagamos un grito muy alto ¡¡¡ AHORA YO !!!

¿Por qué ahora yo? Por una razón sencilla, porque ahora nos toca a nosotros, es el momento de que cada uno de nosotros digamos… “Es mi vida, es mi futuro”. Debemos estar dispuestos a mejorarnos a nosotros mismos. Debemos ser conscientes de que sólo nosotros podemos crearnos.
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¿Cuál es la vía o camino para aflorar ese potencial que las personas tenemos?

Lo dijo Václav Havel “La salvación de nuestro mundo se encuentra en el corazón de las personas, en su humildad, responsabilidad y capacidad de reflexión”
La humildad para sorprenderse, la humildad para asombrarse, la humildad para mirarnos a nosotros mismos con ojos nuevos, y no juzgarnos, yo no soy capaz, no llego, sin juzgarnos, mirándonos con otros ojos, viendo nuestro potencial, nuestras virtudes, debemos mirarnos con los ojos del niño que fuimos y que exploran una tierra que es mágica.

Hellen Keler con 16 meses de edad por culpa de una enfermedad se quedó ciega, muda y sorda. No obstante fue la primera mujer en la historia que se graduó con honores por la universidad de Harvard. Un periodista le preguntó en una ocasión “¿Srta Keler hay algo peor que ser ciego?” Y ella le dijo “Sí, es peor poder ver y no tener una visión”, porque como vemos el futuro determina como vivimos el presente.

Hay tres expresiones que abren el corazón, son tan fáciles y cortas… que muchas veces las olvidamos… “por favor” “lo siento” y “gracias”.

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