Día mundial del SIDA

Cada 1 de diciembre los Estados, junto a la sociedad civil y los organismos del sistema de las Naciones Unidas, realizan en todo el mundo actividades en torno a temas específicos relacionados con el VIH-sida. El concepto de “Día Mundial” se originó en una Cumbre internacional de Ministros de Salud sobre Programas de Prevención del Sida en el año 1988. Desde entonces, millones de personas suman su esfuerzo para generar una mayor conciencia alrededor de la epidemia. A su vez, el Día Mundial del sida representa una gran oportunidad para dar a conocer la situación general del VIH e impulsar avances en materia de prevención, tratamiento y atención a los infectados en los países con elevada prevalencia.

Según los últimos datos aportados por el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH-sida (ONUSIDA), en 2010 vivían en el mundo 34 millones de personas con VIH. Como resultado del aumento en el acceso a los tratamientos la tasa de nuevas infecciones se redujo un 21% con respecto a 1997.

Más de 30 años de la epidemia

Su descubrimiento se remonta a 1981, cuando cinco hombres de San Francisco presentaron un tipo raro de neumonía, y mientras otros jóvenes contraían sarkoma de Kaposi (un cáncer propio de personas inmunodeprimidas). Ellos fueron los primeros pacientes infectados por el virus de la inmunodeficiencia humana. En un plazo de 18 meses, los epidemiólogos describieron todos los factores de riesgo importantes del SIDA y propusieron, en 1982, llamar oficialmente a la enfermedad “Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida” (Acquired Immune Deficiency Syndrome, en inglés). Finalmente, el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) se identificó como agente causal del SIDA en 1983.

Si bien el sida era considerado una enfermedad mortal, la incorporación del tratamiento antirretroviral marcó un punto de inflexión en la epidemia a partir del año 1996. Este hecho significó para la persona con VIH la posibilidad de controlar la infección y desarrollar una vida normal.

El VIH en Argentina

Según las últimas estimaciones hay en Argentina 130 mil personas infectadas con el virus del VIH. La mitad de ellos conoce su condición y la mayoría se encuentra en seguimiento en los servicios de salud.

• Cada mil adultos, 4 viven con VIH (prevalencia del 0,4%).

• La prevalencia entre varones que tienen sexo con varones es del 12%, la de trabajadoras/es sexuales es del 5%, la de usuarios de drogas llega al 7% y la de mujeres trans al 34%.

• En el país se distribuyen anualmente 45 millones de preservativos gratuitos. Y existen 2.533 centros de distribución donde conseguirlos.

• 43 mil personas reciben tratamiento ARV gratuito (69% provisto por el Estado).

• Actualmente, 1.400 personas mueren por sida en un año.

Por año, se detectan 5.500 nuevos diagnósticos:

• 1,7 varones por cada mujer diagnosticada.

• El promedio de edad es de 36 años en varones y de 32 años en mujeres.

• El 20% tienen más de 45 años.

• El 35% vive en CABA y GBA, y el 67% vive en el área central del país.

• El 85% de los varones y el 88% de las mujeres se infectaron por vía sexual.

• Entre 80 y 100 niños se infectan anualmente por transmisión vertical.

Situación epidemiológica en el país

La epidemia afecta principalmente los grandes conglomerados urbanos en todas las ciudades capitales del país. En el período 2007-2009 el 40% de los nuevos diagnósticos seguía correspondiendo a residentes de la ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense. El 70% de la epidemia se concentra en la provincia de Buenos Aires, en la ciudad de Buenos Aires, en Santa Fe y en Córdoba.

Las relaciones sexuales sin uso del preservativo siguen siendo la principal vía de transmisión del virus. En el período 2007-2009, el 88% de los varones y el 84% de las mujeres diagnosticadas se habían infectado de ese modo.

De acuerdo a los datos disponibles la epidemia en nuestro país tiene estas características: cuatro de cada mil personas mayores de 15 años están infectadas con el VIH, en los últimos tres años una de cada cinco personas que se diagnosticaron tenía 45 años o más. Entre los varones que tienen sexo con otros varones (más allá de su identidad de género u orientación sexual) la proporción es del 12%. Otras poblaciones que tienen prevalencias más altas que la media son las de trabajadoras/es sexuales con un 5% y las personas travestis y transexuales, donde la epidemia afecta a 3 de cada 10 personas. Además continúan descendiendo la transmisión por uso compartido de material inyectable para el consumo de drogas y también los diagnósticos de infección en niños debido a la transmisión vertical.

Continúa en descenso la mortalidad por sida. En 2008 la tasa era de 35,3 por millón, que representa una caída del 15% en los últimos 5 años. Esto se vincula al mejor acceso al diagnóstico y a la medicación antirretroviral.

Respuesta del Estado argentino frente la epidemia

Nuestro país ha realizado importantes avances en relación con la respuesta a esta pandemia. En la región, es uno de los primeros en contar con una Ley Nacional de Sida –Nº 23.798, del año 1990-, que apunta a controlar la epidemia e incluye taxativamente la responsabilidad del Estado en garantizar la atención integral, y asegurar la confidencialidad para las personas que viven con VIH y sida.

Una de las iniciativas más fuertes tuvo lugar en el año 1994, cuando el Derecho a la Salud pasó a ser un derecho constitucional. En este marco, el Ministerio de Salud de la Nación dispone la obligatoriedad de cobertura de los estudios y tratamientos también para la seguridad social y la medicina privada. En primer término, crea el Programa Nacional de Lucha contra el Sida y Retrovirus del Humano, transformado actualmente en la Dirección de Sida y Enfermedades de Transmisión Sexual.

El compromiso con la atención integral de las personas viviendo con VIH y sida, asumido por nuestro país, garantiza a todos sus habitantes los estudios para diagnóstico y seguimiento (CD4, carga viral, test de resistencia y hepatitis virales) así como la medicación antirretroviral y para enfermedades oportunistas de manera universal.

También es prioritaria la optimización de las estrategias para mejorar el acceso de las personas a los estudios de diagnóstico y tratamientos, y a las herramientas de prevención. Siempre existiendo un particular interés por las mujeres embarazadas, para intervenir en la transmisión madre-hijo, e incorporando a sus parejas en las actividades preventivas.

Además, las políticas de salud incorporaron la consideración de vulnerabilidades diferenciales entre las personas de distintos sectores sociales. En este sentido se dio reconocimiento a las poblaciones de trabajadoras y trabajadores sexuales, al colectivo travesti y transexual, el colectivo homosexual y los hombres que tienen sexo con hombres, la población migrante, pueblos originarios, personas en situación de pobreza, mujeres, niños y adolescentes, los usuarios de drogas y las personas en situación de encierro.

El protagonismo de estos colectivos contribuye a evitar que la invisibilización o la discriminación atenten contra el derecho a la salud de las personas y dificulten la prevención de la epidemia. En consonancia con esta problemática, se ha logrado en 2010 la aprobación de la Ley de matrimonio igualitario y el presente año se llevará adelante el debate parlamentario de una serie de proyectos de ley vinculados a la identidad de género.

Frente a las problemáticas de la salud y el VIH-sida, el objetivo para el futuro será potenciar varios lineamientos: erradicar la discriminación de las personas, facilitar la accesibilidad a los servicios, mejorar la calidad de atención y aumentar la participación en las decisiones de los afectados.

Políticas de prevención y atención del VIH-sida

El Ministerio de Salud, a través de la Dirección de Sida y Enfermedades de Transmisión Sexual, define y coordina las políticas de prevención y atención del VIH-sida, otras infecciones de transmisión sexual y hepatitis virales en el ámbito nacional. Al mismo tiempo, articula sus acciones con otros ámbitos ministeriales, con programas provinciales, sociedades científicas, actores de la sociedad civil y organismos internacionales relacionados.

Sus líneas estratégicas se basan en brindar atención integral de las personas que viven con VIH-sida, promover el uso del preservativo y el test con asesoramiento, y reducir discriminación en el sistema de Salud y en la sociedad en su conjunto.

Persiguiendo estos objetivos el equipo de la DSyETS trabaja en forma transversal y coordinadamente en las áreas:

• Prevención: el eje central de sus líneas de trabajo es facilitar el acceso a los recursos y servicios, la incorporación de las organizaciones de la sociedad civil y el fortalecimiento de los equipos de los programas jurisdiccionales;

• Asistencia: brinda cobertura a quienes no disponen de obra social o medicina prepaga. Provee medicamentos y reactivos para el diagnóstico, el tratamiento y los estudios de seguimiento de las personas con VIH y otras ITS;

• Estudios e Investigaciones: genera, sistematiza y divulga información epidemiológica y sobre el funcionamiento de programas a fin de mejorar el conocimiento sobre la epidemia de VIH-sida y optimizar la respuesta;

• Comunicación: produce materiales gráficos, radiofónicos y audiovisuales. Difunde información y recursos hacia la población en general y hacia grupos específicos. Actualiza las bases de datos de la línea de consulta gratuita de sida: 0800 3333 444.

+ Información:
Dirección de SIDA y ETS

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