EL VIOLÍN DESAFINADO.

Esta historia es sobre un hombre que reflejaba en su forma de vestir la derrota, y en su forma de actuar la mediocridad total.
 photo VIOLIN_zpsh2n22vsr.png
Ocurrió en Paris, en una calle céntrica aunque secundaria. Este hombre, sucio y maloliente, tocaba un viejo violín. Frente a él y sobre el suelo colocaba su boina, con la esperanza de que los transeúntes se apiadaran de su condición y le arrojaran algunas monedas para llevar a casa.

El pobre hombre trataba de sacar una melodía, pero era del todo imposible identificarla debido a lo desafinado del instrumento, y a la forma displicente y aburrida con que tocaba ese violín.
Un famoso concertista, que junto con su esposa y unos amigos salía de un teatro cercano, paso frente al mendigo musical. Todos arrugaron la cara al oír aquellos sonidos tan discordantes. Y no pudieron menos que reír de buena gana.

La esposa le pidió, al concertista, que tocara algo. El hombre hecho una mirada a las pocas monedas en el interior de la boina del mendigo, y decidió hacer algo.

Le solicito el violín. Y el mendigo musical se lo presto con cierto resquemor.
Lo primero que hizo el concertista fue afinar sus cuerdas. Y entonces, vigorosamente y con gran maestría arranco una melodía fascinante del viejo instrumento. Los amigos comenzaron a aplaudir y los transeúntes comenzaron a arremolinarse para ver el improvisado espectáculo.

Al escuchar la música, la gente de la cercana calle principal acudió también y pronto había una pequeña multitud escuchando arrobada el extraño concierto. La boina se lleno no solamente de monedas, sino de muchos billetes de todas las denominaciones, mientras el maestro sacaba una melodía tras otra, con tanta alegría.

El mendigo musical estaba aun más feliz por ver lo que ocurría, y no cesaba de dar saltos de contento y repetir orgulloso a todos: “¡¡ Ese es mi violín !!, ¡¡ Ese es mi violín !!”. Lo cual, por supuesto, era rigurosamente cierto.

En la vida todos tenemos ” un violín “: Son nuestros conocimientos, nuestras habilidades y nuestras actitudes. Y tenemos libertad absoluta de tocar ” ese violín ” como nos plazca.

Se nos ha dicho que Dios nos concede libre albedrio, es decir, la facultad de decidir lo que haremos de nuestra vida. Y esto, claro, es tanto un maravilloso derecho, como una formidable responsabilidad.

Algunos, por pereza, ni siquiera afinan ese violín. No perciben que en el mundo actual hay que prepararse, aprender, desarrollar habilidades y mejorar constantemente actitudes si queremos ejecutar un buen concierto.

Pretenden una boina llena de dinero, y lo que entregan es una discordante melodía que no gusta a nadie. Esa es la gente que hace su trabajo de la forma: ” ahí te va… “, Que piensa en términos de ” me vale…” , y que cree que la humanidad tiene la obligación de retribuirle su pésima ejecución, cubriendo sus necesidades.

Es la gente que piensa solamente en sus derechos, pero no siente ninguna obligación de ganárselos.

La verdad, por dura que pueda parecernos, es otra. Tu y yo, y cualquier otra persona, tenemos que aprender tarde o temprano, que los mejores lugares son para aquellos que no solamente afinan bien ese violín, sino que aprenden con el tiempo también a tocarlo con maestría. Por eso debemos estar dispuestos a hacer bien nuestro trabajo diario, sea cual sea. Y aspirar siempre a prepararnos para ser capaces de realizar otras cosas que nos gustarían.

La historia está llena de ejemplos de gente que aun con dificultades iniciales llegaron a ser buenos concertistas con sus violines ( sus vidas ). Y también, por desgracia, registra los casos de muchos otros, que teniendo grandes oportunidades, decidieron con ese violín, ser mendigos musicales.

La verdad es que Dios nos concedió ” libre albedrio “. Tu puedes hacer algo grande de tu vida, o hacer de ella una miseria. Esa es tu decisión personal.

Y para agregar algo mas a esta historia, quiero dar una buena noticia:

Si alguien, por razones diversas, sean cuales sean, ya no es capaz de afinar su propio ” violín “, yo le aseguro que al igual que ese famoso violinista afino el violín del mendigo, Dios está en la mejor disposición de afinar y sacar armoniosas melodías de tu vida. EL esta tan cerca de ti como una palabra salida por tu boca, pero de lo profundo de tu corazón, expresándole tu necesidad, y deseo de cambiar.

Dios te ama y desea lo mejor para ti.

(Autor anónimo)
 photo Barrita_zpsza0plecy.png