“Cuando más le doy, es cuando más se aleja. ¿Por qué?

Y Menjak le contestó:
Dar mucho no es sinónimo de amar bien.
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Como un vaso con agua, si uno da más de lo que el otro puede recibir, provoca un desborde. Aún mucho amor, dado de forma desmedida, produce daño. No importa la voluntad del dador, ni su buena intención… lo que hay que mirar a la hora de querer dar es la necesidad del receptor.

Muchas veces damos creyendo, erróneamente, que haremos un bien, ya que medimos nuestra acción de acuerdo a nuestro parámetro. Si a nosotros nos gustaría recibir algo, proyectamos el deseo, y creemos que el otro sentirá lo mismo.

Hay personas que no logran comprender esto y se exceden. Creen que cuanto “más amor, atención y contención” den, mayor será la ayuda que brinden al otro. Pero esto no siempre es así. De hecho, a veces, lo mejor que podemos hacer es retirarnos y dejar que el otro sienta una verdadera necesidad de recibir. Solo de ese modo, podremos acercarnos positivamente.

Cuando se le entrega mayor electricidad a un artefacto de lo que éste puede recibir, se produce un cortocircuito y explota.
No lo olvides…” Daiana Slipak

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