En varias ocasiones he leído una frase que dice: “cuando naciste, tu llorabas y todos alrededor sonreían, vive tu vida de tal forma que cuando mueras tú sonrías y todos alrededor lloren”.

No existe un manual de instrucciones que nos explique cómo poder vivir la vida de la mejor manera posible. No hay instrucciones exactas para cada uno, porque no necesariamente lo que le funciona a uno, le funciona al otro. En el camino cometemos errores que en ocasiones nos marcan de manera profunda.
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Sin embargo hay dos puntos importantes que podemos resaltar de esta frase y que debemos considerar si queremos de alguna manera ser exitosos:
1. Debemos de tratar de vivir la vida intensamente porque Dios fue quien nos la regaló. Por tal razón también es importante hacer cosas que nos causen felicidad. Tratar de cumplir nuestros sueños y metas siempre y cuando vayan acorde a lo que Dios quiere para nuestras vidas. Debemos practicar más la paz y menos la guerra.

2. Solo sirviendo, amando, ofreciendo lo mejor de nosotros a los demás es como se logran vínculos con las personas que nos rodean. Tenemos que trabajar pensando no solo en nosotros mismos y en nuestro bienestar; sino que también en el futuro. Un futuro que piensa en las personas que están alrededor nuestro. Sembrando semillas que otros más adelante puedan recoger y cosechar. Dejando huellas de excelencia y amor en cada cosa que realizamos.

Porque si tú logras sonreír cuando llegue el momento de tu muerte, quiere decir que lograste cumplir gran parte de lo que te propusiste. Significa que no tienes resentimientos contigo ni con nadie. Que no existen cargos de conciencia por lo que debió ser y no fue. Quiere decir que no dejaste cuentas pendientes por arreglar.

Y si los demás, aquellos que te rodean, lloran por tu partida, esto implica que significaste mucho en sus vidas. Que lograste esculpir una huella en sus corazones. Que la parte que le brindaste de ti fue la mejor. Significa que no viviste tu vida egoístamente, sino que también te dedicaste a compartir y a pensar en el bienestar de aquellos que te rodeaban. Entonces ellos formaron una parte de tu vida, pero tú formaste una parte de la vida de ellos. Y cuando alguien así se va, deja un vacío en el corazón irremplazable.

Personalmente yo quiero vivir de tal forma que cuando llegue mi momento de irme hacia la eternidad, pueda sonreír sabiendo que hice y entregue lo mejor de mí. Que viví una vida agradable a los ojos de Dios y también de las personas. Pero que cuando esté allí en mi ataúd los demás puedan dar testimonio de que fui una creyente en verdad y un ser humano que valió la pena conocer.

Y tú… ¿estás trabajando para que una frase como esa se pueda hacer realidad en tu vida? Si lo estás haciendo, ¡vas muy bien! Y si no, todavía estás a tiempo.
¡Qué tengas un día grandioso!

Autora: Brendaliz Avilés

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