“Con la otra mitad podemos compartir, disfrutar, crear juntos el sueño más maravilloso. Pero esa otra mitad seguirá teniendo siempre su propia voluntad, su propio sueño, un sueño que jamás podremos controlar por mucho empeño que pongamos en ello.

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Entonces, ante una situación así sólo podemos hacer dos cosas: bien crear un conflicto e iniciar una guerra de control o bien convertirnos en compañeros de juego y formar un equipo.

Los compañeros de juego juegan junto a los jugadores del equipo, pero no contra ellos.
Para ser maestro en una relación tienes que trabajar en ti mismo.

El primer paso consiste en cobrar conciencia, en saber que todas las personas sueñan su propio sueño. Una vez que sabes esto, es posible responsabilizarte de tu mitad de la relación, que eres tú. Si sabes que sólo eres responsable de la mitad de la relación, controlarás fácilmente tu mitad. No nos corresponde a nosotros controlar a la otra mitad. Cuando respetamos, sabemos que nuestra pareja es completamente responsable de su propia mitad. Si respetamos a la otra mitad, en esa relación siempre habrá paz. No habrá guerra.”
Texto
Miguel Ruíz, “La Maestría del Amor

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