Wúñoy Tripantu (en mapuzungún: nueva salida del sol y la luna) es la celebración del Año Nuevo mapuche que se realiza en el solsticio de invierno austral (el día más corto del año en el hemisferio sur) entre el 21 y el 24 de junio. Motivo por lo que desde el pasado lunes se reunieron en la localidad de Puerto Santa Cruz las comunidades originarias de nuestra provincia, y así llevar adelante la celebración.
Organizado por la comunidad mapuche-tehuelche Lof Fem-Mapu, de la localidad anfitriona habrá especial acercamiento al telar mapuche y se continuará rescatando la lengua originaria. Las actividades comenzaron durante la noche del 20 de junio y se extenderán hasta el día 24.

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En diálogo con TiempoSur, Claudio Millalonco, quien participará junto a la delegación de Río Gallegos, comentó: “Comienzan los festejos con una cena que se va a hacer en el Jardín “Tamborcito Tacuarí”, a las 21:00, con la presentación de Bruno Arias, ya que se va a hacer una jornada en apoyo a Lof Fem Resistencia de Cushamen, que hace muy poquito fueron desalojados de un territorio que habían recuperado. Por lo que invitamos a la gente de Puerto Santa Cruz y Piedra Buena a participar de este encuentro”.
Con relación a la prolongación de las actividades, Millalonco explicó: “El martes arrancamos con nuestra ceremonia y después tendremos conversas, juegos, seguramente cocinaremos juntos, es un espacio como para que las comunidades nos reunamos y podamos compartir el saber de nuestros ancestros”, y continuó: “Miércoles y jueves vamos a compartir con la gente nuestra lengua mapuche, vamos a estar compartiendo entre todos el habla que es algo que se ha perdido y estamos tratando de recuperar los descendientes mapuches. A esto el jueves se suma lo que es el telar mapuche, la simbología, más allá que hay muchas hermanas que saben tejer en telar, pero quizás no saben el porqué de las guardas, que historia cuenta.
Sin lugar a dudas lo que se platean son jornadas intensas que se generan con el objetivo de reivindicar la importancia de los pueblos originarios, que se han empezado a ser más visibles, y tener una apertura hacia los pueblos que no son mapuches, que vengan a compartir este tipo de ceremonias que es el momento donde nosotros renovamos energía con todos los elementos, es el momento de fortalecernos para empezar el año, porque para nosotros comienza el año a partir de ahí”.
Retomando la importancia de la lengua originaria y el trabajo realizado, Claudio comentó: “La lengua mapuche al ser una lengua que se han hecho dos tipos de grafemarios, dos tipos de escrituras, ahora lo que tiene es que es mucho más rico el traspaso de la lengua desde la oralidad y compartir lo que uno sabe. Las comunidades de Río Gallegos y gente que se reconoce como descendiente mapuche nos estaba solicitando hace mucho poder compartir con gente que saben el mapuzungun. Nosotros desde ¨OrigiNantes Hacia el Sendero Ancestral¨ siempre planteamos la necesidad de revitalizar la lengua, trabajando a través de la modalidad de la educación intercultural bilingüe para comenzar de alguna manera a trabajar desde ahí con la lengua mapuche en la ciudad”, y finalizó: “Reconocer la persistencia de los pueblos originarios en el territorio y comenzar a visibilizar su cultura es un paso más hacia el verdadero reconocimiento”.

 

Para los indígenas de nuestro territorio, el año no se inicia en el mes de Junio, con el solsticio de invierno, cuando comienzan las siembras. Ritos de purificación y fertilidad, fiestas, tradiciones, encuentro familiar y comunitario caracterizan este paso a un nuevo ciclo vital, que no obedece al calendario occidental establecido por Julio César en el año 45 A.C y que rige todo el orbe.
Tanto en Argentina como en Chile, cada 23 de junio, en la noche, los mapuches celebran el Wetripantu, su Año Nuevo, y uno de sus tres grandes ritos que ha permanecido y conservado su identidad a lo largo del tiempo.

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