Los símbolos de Pascua expresan qué estamos celebrando

El conejo de Pascua
Símbolo cristiano de la Resurrección.
Su uso se remonta a antiguos predicadores del norte europeo
que veían en la liebre un símbolo de la Ascensión de Jesús
y de cómo debe vivir el cristiano: las fuertes patas traseras de la liebre
le permiten ir siempre hacia arriba con facilidad,
mientras que sus débiles patas delanteras le dificultan el descenso.
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El huevo de Pascua
Es de origen cristiano. En la llamada “Edad Media”,
el huevo no sólo era visto como un alimento exquisito
y precioso -recuérdese que no existía la producción en serie-
sino que además simbolizaba a Cristo: así como el huevo oculta
una vida que brotará, la tumba de Jesús también oculta
su futura resurrección.

En muchos países aún se conserva la tradición de pintar
y bendecir los huevos de gallina antes del Domingo de Ramos,
para luego comerlos el Domingo de Pascua.

La Paloma o “Colomba” pascual
Es un pan dulce y adornado con forma de ave,
es también un símbolo cristiano.
La forma de paloma era utilizada muy frecuentemente
en los antiguos sagrarios donde se reservaba la Eucaristía.
El símbolo eucarístico se convirtió luego en el pan dulce
que suele compartirse, en algunos países europeos
-especialmente en Italia- en el desayuno de la Pascua y
de la “Pasquetta”, el lunes de Pascua.

Tiempo de Pascua
La Iglesia celebra el tiempo de Pascua,
que va desde el Domingo de Resurrección hasta
el final de Pentecostés -más o menos unos 50 días-
como si fuera un solo día, el Gran Día,
anticipo del tiempo que no tendrá fin.
Este sentido del tiempo en la Pascua se hace
especialmente evidente en el tiempo conocido
como la “Octava de Pascua”, los ocho primeros días del tiempo pascual,
en el que las antífonas repiten durante toda la semana:
“Hoy ha resucitado el Señor, cantemos un himno al Señor nuestro Dios”.

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