Nació en la ciudad de Toruń (actual Polonia) en el seno de una familia acomodada. A los 10 años, tras el fallecimiento de su padre, su tío Ukasz Watzenrode decidió hacerse cargo de su educación. A los 18 años Copérnico ingresó en la Universidad de Cracovia y posteriormente se trasladó a Italia a estudiar derecho canónico. Allí, en Italia, en plena época renacentista, se interesó por diversas disciplinas como la pintura, las matemáticas, la astronomía, la filosofía e incluso la medicina. Aunque llegó a destacar en algunas de ellas, en la astronomía encontró su mayor pasión, dedicando el resto de su vida al estudio del espacio estelar.
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En 1503, después de más de una década en Italia, regresó a Polonia. Allí se instaló en una de las torres de la catedral de Frombork para poder observar mejor el cielo nocturno. Tras una exhaustiva observación del movimiento de los cuerpos terrestres, Copérnico llegó a la conclusión de que la Tierra giraba sobre su eje y que ésta y el resto de planetas debían girar alrededor del sol.

Tras más de 30 años demostrando matemáticamente sus teorías, finalmente las publicó, tres días antes de su muerte, en el libro: “De revolutionibus orbium coelestium” (traducido al español como: “Sobre las revoluciones de las esferas celestes“).

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