El Muérdago es una planta parasitaria, que crece en las ramas de los árboles. No tiene raíces pero si clorofila, por eso necesita de otra planta para poder sobrevivir, en este caso un árbol, del que si no es tratado a tiempo puede morir a causa de la invasión.

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Al muérdago se le atribuyen poderes mágicos. Los Druidas, sumos sacerdotes de los Celtas, recogían el Muérdago de los Robles, doble significado para ellos: por un lado su árbol mágico era el Roble y por otro lado el Muérdago era una planta que crecía en su árbol mágico sin llegar a tocar el suelo, por tanto no estaba contaminada con las impurezas de la tierra, todo un cúmulo de símbolos extrordimarios y de buenos presagios.
Los Druidas cortaban el Muérdago con su hoz de oro, cerca del solsticio de invierno, lo que hoy es la Navidad del Hemisferio Norte. Después mataban animales de sacrificio y rezaban para que su dios los recompense por esta ofrenda.
Su origen mágico está asociado al solsticio de invierno y por tanto a la Navidad, luego se le ha atribuido al Muérdago la capacidad de atraer a la suerte, como al Trébol de cuatro hojas, pero todo amparado por las creencias que los Druidas ya le atribuían al Muérdago.Para los antiguos pueblos europeos, el muérdago era considerado mágico y sagrado. Comúnmente se lo asocia con los druidas, pero no sólo forma parte del folklore celta. La costumbre del beso bajo el muérdago parece haber sido heredada de los griegos, que la practicaban en el ritual de Saturnalia. Con el tiempo pasó a formar parte de primitivos ritos maritales. Para los escandinavos, el muérdago era un símbolo de paz, bajo esta planta se declaraban las treguas entre enemigos y las reconciliaciones entre esposos.

Según los primeros cristianos, el muérdago solía ser un árbol del cual se extrajo la madera para hacer la cruz en la que murió Jesús. Esta planta se encogió debido a la vergüenza y se convirtió en un parásito de otros árboles, tal como la conocemos hoy en día. Por supuesto, no hay ninguna explicación científica que demuestre que un árbol se puede convertir en epífita en tan poco tiempo y menos, que pueda sentir vergüenza. Además, ninguno de los pueblos contemporáneos ha registrado al muérdago como árbol. Pero a través de este mito, el muérdago adquiere un carácter místico aceptable para los cristianos y deja de ser un símbolo pagano.

Paralelamente a la superstición, la ciencia también se ha interesado en el muérdago. En su Historia Natural, Plinio menciona su uso como omnia sanans, capaz de curar todas las enfermedades y promover el embarazo. Hipócrates lo empleaba para tratar la epilepsia, entre otros males. Desde entonces, se le han atribuido al muérdago tantas propiedades curativas como mágicas y muchas de ellas carecen de base científica.
Si hay una planta estrella en la Navidad, con permiso por supuesto del famosísimo pino navideño, es el muérdago. Y es que, el hecho de adornar nuestras casas con un ramo de esta planta de tallos articulados y siempre verdes es una de las tradiciones más características de esta época del año. Sin embargo ¿sabemos de dónde viene esa costumbre de adornar con muérdago nuestras puertas y ventanas? Y, quizá más interesante, sobre todo para los románticos ¿de dónde viene la costumbre de besarse bajo sus verdes hojas en estas fechas?

La decoración con elementos vegetales es típica de las fiestas navideñas: pinos de Navidad, ramas de acebo (arbusto), coronas y centros de mesas con piñas, etc., forman ya parte de la simbología de estas fiestas. Entre estos elementos vegetales se destacan las ramas de muérdago.

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Pino chico
En América Latina se implantó a mediados del siglo XIX, importada de los países del Norte y Centro de Europa. Desde tiempos ancestrales, el muérdago ha sido considerado una planta sagrada, asociada a la fertilidad (debido a su permanente color verde), y que, además, trae muy buena suerte. La tradición navideña dice que aquella mujer que recibe un beso bajo el muérdago en Nochebuena encontrará el amor que busca o conservará el que ya tiene. Si se trata de una pareja, será obsequiada con el don de la fertilidad.

Una planta que crece a expensas de otras

El muérdago -Viscum album- es una planta semiparásita que se caracteriza por sus tallos articulados y su coloración siempre verde. Su fruto es una baya pequeña de interior viscoso, que cuando madura es comestible.

La planta puede llegar a medir hasta un metro y se desarrolla sobre las ramas de diversos árboles, principalmente de manzanos, álamos, sauces, abedules, tilos, hayas y nogales. Sus frutos sirven de alimento a muchas aves como mirlos o tordos, que son las encargadas de diseminar sus semillas.

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Existen muchas otras especies de muérdago que parasitan a otros árboles, como pinos, olivos o encinas. En tierras americanas las especies de muérdago difieren de las europeas, perteneciendo la mayoría al género Phoradendron.

Sus propiedades medicinales

Se le reconocen a esta planta muchas propiedades medicinales, pues tiene efectos diuréticos e hipotensores, además de cualidades antiespasmódicas y tranquilizantes, por lo que ha sido utilizado para tratar la epilepsia, el vértigo o las convulsiones. En altas dosis puede llegar a resultar tóxico y su uso debe ser externo, generalmente aplicado mediante compresas. Debido a sus propiedades homeostáticas, detiene las hemorragias si se pone sobre la zona afectada.

Historia de una planta “mágica”

El muérdago es una planta llena de simbolismos sobre la que existen multitud de historias y leyendas. Era utilizada por los antiguos sacerdotes y magos celtas, que la consideraban una planta mágica. Su recolección se desarrollaba siguiendo un complejo ritual que incluía fechas muy concretas de recogida y la utilización de herramientas específicas, generalmente una hoz de oro.

Una vez cortado, se colocaba el muérdago en una prenda blanca evitando que tocara la tierra o cayera al suelo. Algunas leyendas atribuyen poderes mágicos a esta planta basándose en que no provenía ni del cielo ni de la tierra, puesto que sus raíces no tocan nunca la tierra, pero tampoco se sostiene por sí mismo en el aire. De aquí surge la costumbre o tradición de recogerlo sin que caiga al suelo, y de colgarlo del techo.

Porqué se cuelga en las entradas de las casas

Los celtas utilizaban esta planta para protegerse de los rayos, de la maldad, de las enfermedades, para curar heridas o para ayudar a las mujeres en la concepción. Lo consideraban además un símbolo de paz y un potente amuleto protector. Con él se confeccionaban guirnaldas con las que se adornaban las puertas de las casas y que servían para proteger a sus moradores de espíritus maléficos y para evitar visitas indeseadas. Desde entonces se consideró el muérdago una defensa contra brujas y demonios, y se extendió la costumbre de colocar unas ramitas en las entradas de los hogares.

El muérdago y los besos: una tradición de Navidad

La tradición dice que la vinculación entre el muérdago y los besos surge del hecho de que la puerta de entrada a la casa es el lugar de intercambio de besos con las visitas. Se considera que trae buena suerte y se dice que el chico que sorprende a una chica bajo el muérdago puede besarla. Si el beso se produce en Nochebuena, la mujer besada encontrará el amor buscado o conservará el que ya tiene. Si el beso se produce entre una pareja, ésta es obsequiada con el don de la fertilidad.

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