Le ocurrió a Buda.
Estaba acampado a la orilla del río
y a ambos lados del río había ejércitos.
Había dos reinos cuya frontera era el río
y llevaban siglos luchando para decidir a qué reino pertenecía el río
ya que el agua era un bien muy preciado.

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Sin embargo, todavía no habían sido capaces de decidirlo;
ya habían teñido las aguas del
río de sangre en numerosas ocasiones,
pero la lucha continuaba.
Buda estaba allí acampado con sus discípulos
y los generales de ambos ejércitos fueron a verle.
Por casualidad, entraron al mismo tiempo en el campamento de Buda
y se vieron cara a cara.
Les sorprendió
esta coincidencia pero ya no se podían volver.
Buda les dijo:
-No os preocupéis; es bueno que hayáis venido a la vez.
Los dos estáis ciegos, vuestros predecesores también estuvieron ciegos
. El río continúa fluyendo y vosotros continuáis matando.
¿No podéis daros cuenta de algo muy sencillo?
Los dos necesitáis agua y el río es lo suficientemente grande.
»No os hace falta poseer el río, además, ¿quién puede poseerlo?
Todo el agua fluye hacia el océano.
¿Por qué no podéis usarlo los dos?
Una orilla pertenece a un reino y la otra pertenece al otro reino;
no hay ningún problema.
No hace falta ni siquiera trazar una línea en medio del río
ya que no se pueden trazar líneas en el agua.
En vez de luchar, utilizad el agua…
Fue muy sencillo.
Además, comprendieron que sus campos se estaban secando
y estaban perdiendo el grano
porque no había nadie que lo cuidara.
En primer lugar, había que luchar:
¿quién posee el río? Primero había que
poseer el agua; solo entonces podían
regar los campos.
La mente estúpida piensa solo en
términos de posesión. El hombre que
ha profundizado piensa en la utilidad.

Osho, Intuición

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