Versos para mi madre

 

Mi madre es un poema

de blanca cabellera,

que tiene a flor de labios

un gesto de perdón.
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Cuando tras larga ausencia regreso

ella me espera,

me abraza como a un niño,

me besa con pasión.

Mi madre es pequeñita

igual que una violeta,

lo dulce está en su alma,

el llanto en el adiós.

Es dueña de mis sueños,

aunque no soy poeta,

los versos a mi madre

me los inspira Dios.

Qué linda que es mi madre

qué suerte es tenerla y

qué dichoso al verla

feliz en el hogar

Radiante de alegría

al lado de sus hijos

cuidando sus nietitos

qué santa que es mi madre,

Bendícela, si, bendícela Señor.

Mi madre es una rosa

de pétalos ajados

que guarda su perfume

muy junto al corazón.

Viviendo nuestra angustia

no sé lo que ha llorado

por eso al mencionarla

me embargo de emoción.

Mi madre es como un cromo

de mágica paleta

Canción dolor ternura

de todo hay en su voz

Es dueña de mis sueños,

aunque no soy poeta,

los versos a mi madre

me los inspira Dios.

Que linda que es mi madre

que suerte es tenerla y

que dichoso al verla

feliz en el hogar.

Julio Jaramillo

EL CONSEJO MATERNAL
Ven para acá, me dijo dulcemente
mi madre cierto día;
(aún parece que escucho en el ambiente
de su voz la celeste melodía).
Ven, y dime qué causas tan extrañas
te arrancan esa lágrima, hijo mío,
que cuelga de tus trémulas pestañas,
como gota cuajada de rocío.
Tú tienes una pena y me la ocultas.
¿No sabes que la madre más sencilla
sabe leer en el alma de sus hijos
como tú en la cartilla?
¿Quieres que te adivine lo que sientes?
Ven para acá, pilluelo,
que con un par de besos en la frente
disiparé las nubes de tu cielo.
Yo prorrumpí a llorar. Nada, le dije;
la causa de mis lágrimas ignoro,
pero de vez en cuando se me oprime
el corazón, y lloro.
Ella inclinó la frente, pensativa,
se turbó su pupila,
y, enjugando sus ojos y los míos,
me dijo más tranquila:
– Llama siempre a tu madre cuando sufras,
que vendrá, muerta o viva;
si está en el mundo, a compartir tus penas,
y si no, a consolarte desde arriba…
Y lo hago así cuando la suerte ruda,
como hoy, perturba de mi hogar la calma:
¡ Invoco el nombre de mi madre amada,
y, entonces, siento que se ensancha el alma !

Olegario. Víctor Andrade.

Feliz día a todas las mamás.

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