En conmemoración del fallecimiento de Don José Manuel Estrada celebramos hoy 17 de septiembre, el Día del Profesor.

En el 121º aniversario del fallecimiento del insigne educador, político comprometido y eminente orador.

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José Manuel Estrada nació en Buenos Aires el 13 de julio de 1842. Huérfano desde muy joven, fue criado por su abuela, Carmen de Liniers.

Su primer maestro fue Manuel Pintos; luego estudió filosofía teología, religión y humanidades en el Colegio de San Francisco, donde se forjó su fe católica, que defendería desde distintos ámbitos durante toda su vida.

En 1858, fue galardonado con el primer premio de un concurso de Historia del Liceo Literario por una obra relativa al descubrimiento de América. Este hecho fue el puntapié inicial para continuar su formación autodidacta en historia, que se cristalizó durante esos años en sus artículos periodísticos para La Guirnalda, Las novedades y La Paz.

En 1865, Estrada publicó Ensayo histórico sobre la revolución de los comuneros del Paraguay en el siglo XVIII, su primera obra claramente histórica y en el año 1866 se inició en la docencia en la Escuela Normal. Allí escribió las consagradas Lecciones de Historia de la República Argentina, compiladas más tarde en un libro que publicó la Revista Argentina, también creada por él.

Durante la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento, Estrada fue nombrado Secretario de Relaciones Exteriores, y se le encargó la enseñanza de Instrucción Cívica en el Colegio Normal. En 1869 fue nombrado Jefe del Departamento General de Escuelas, cargo que desempeñó sólo durante un año.

El año 1871 marcó el comienzo de su actividad política: formó parte de la Convención Provincial Constituyente, encargada de redactar y sancionar la Constitución Provincial de 1874. En 1873 fue electo diputado por la provincia de Buenos Aires. Durante ese año, fundó el periódico El Argentino, en el que se publicaron muchos de sus estudios históricos.

En 1874, Estrada fue elegido para llevar adelante la Dirección de Escuelas Normales y el Decanato de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, que había sido creada poco antes. Durante esos años, trabajó también como publicista y en el campo de la política se destacó como un orador brillante.

La presidencia de Julio A. Roca, en 1880, marcó el comienzo de las acciones de Estrada en defensa del catolicismo. Se discutía por entonces la continuidad de la enseñanza católica en las escuelas y la ley de matrimonio civil. Para dar forma a la resistencia, fue elegido presidente de la Asociación Católica y fundó en 1882 el diario La Unión, desde donde encabezó una lucha constante contra quienes consiguieron la adopción de la enseñanza laica (sancionada por el Congreso Pedagógico en 1882). Por este motivo, el gobierno lo separó de todos los cargos públicos.

Durante 1884, la Primera Asamblea de Católicos Argentina consiguió una concurrencia masiva, lo que dio lugar a una alianza política que llevó a Estrada al cargo de diputado. Desde su banca, se destacó por sus discursos en contra de la ley de matrimonio civil, finalmente sancionada en 1888. Luego de apoyar el gobierno de Juárez Celman, Estrada se incorporó a la Unión Cívica y apoyó la Revolución de 1890.

Durante la presidencia de Luis Sáenz Peña, aceptó el cargo de Ministro Plenipotenciario en Paraguay.
Falleció en la ciudad de Asunción el 17 de setiembre de 1894, fecha en la que se celebra el Día del Profesor, en recuerdo de sus aportes a la educación argentina.

En este día es una propicia oportunidad para reflexionar sobre esta noble tarea de educar, dado que una persona puede ser profesor de diferentes disciplinas pero es, por encima de esa especialidad, un maestro, un educador.
Es más, la tarea pedagógica de un profesor no se limita a esa vocación docente, sino que es una elección de vida, que se pone en práctica todos los días, con sus exigencias, sus limitaciones… pero fundamentalmente sus esperanzas. Porque si en alguien se expresa la esperanza, ese es el maestro.
Se vive un tiempo donde es habitual escuchar decir que la educación es la base del desarrollo y que si se piensa en términos de futuro no se puede prescindir de ella. Sin embargo, contradictoriamente es un hecho que la actual sociedad ya no valora como debiera la presencia del docente, aunque no deje de obligarlo a asumir el rol de colaborar en la educación de los hijos.
Los profesores, es oportuno recordarlo, dan todos los días lo mejor de sí para que el conjunto pueda gozar de una mejor sociedad. No sólo contribuye de manera especializada a la formación académica de los alumnos, sino que también es un puntal indispensable para la formación integral de las personas.
Y así como en términos generales la sociedad no valora lamentablemente este rol, hay que señalar que los gobiernos tampoco lo hacen, especialmente en el plano del reconocimiento salarial.
Hay que tomar consciencia de que no se abraza la vocación docente para tener un espacio laboral en el ámbito educativo, sino porque se cree en la capacidad creadora de las personas, en la necesidad de constituir ciudadanos críticos y reflexivos, justamente para percibir a la educación como transformadora de la realidad y del mundo.
¿Por qué la fecha toma la vida ejemplar de José Manuel Estrada? En principio porque ofreció “una vida ejemplar”. Fue una personalidad que siempre se inspiró en el ejercicio cotidiano de la ética. Se puede coincidir o no con sus ideas pero nadie puede discutir que tuvo coherencia y claridad. Sus escritos como pensador y periodista dejaron un testimonio que siempre se mantiene actual, especialmente los vinculados con la educación, los jóvenes y la necesidad de tener una rigurosa formación moral.
Estrada sostenía la perspectiva de que la escuela no debía limitarse a una transmisión automática de conocimientos que “estudiaron” otros, sino generar su propio conocimiento de la realidad para que todas las personas tuvieran independencia de criterio y autonomía a la hora de hacer sus elecciones diarias y que siempre son trascendentes.
Se vive un tiempo donde pareciera que las convicciones hay que imponerlas, cuando en realidad las convicciones surgen cuando las ideas se debaten.
Se vive un tiempo donde se intentan imponer caminos, cuando en rigor se educa cuando se enseña a caminar.
Se vive un tiempo donde pareciera que cada uno quiere imponer su verdad, cuando en realidad todos deberían aportar sus esfuerzos para enseñar a buscarla de manera crítica y honesta.
Hoy es el Día del Profesor. En rigor, deberían ser todos los días. Pero en esta jornada debería ocurrir algo más especial: el dar las gracias por enseñar a ser mejores personas.
Feliz día queridos profesores!!!

 

 

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