Bioquímico argentino Premio Nobel
Nació el 6 de septiembre de 1906 en París, durante un viaje que hicieron sus progenitores, para que su padre se sometiera a una intervención quirúrgica. A los dos años regresaron a Buenos Aires, donde vivió casi toda su vida.
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Graduado en Medicina en 1932 por la Universidad de Buenos Aires. Trabajó como asistente en el Instituto de Fisiología de la universidad. Viajó a Inglaterra y Estados Unidos y regresó en 1937 a Argentina, donde fijó su residencia en Buenos Aires.

En 1945, fue director del nuevo Instituto de Investigación Bioquímica. Realizó con éxito experimentos que revelaban las rutas químicas en la síntesis de azúcares en levaduras. Experimentos muy importantes, ya que las rutas similares podían darse en una gran variedad de otros procesos bioquímicos, tales como la formación de paredes celulares en bacterias, la formación de polisacáridos y quitina (la sustancia que forma el exoesqueleto de invertebrados), e incluso la síntesis de glicoproteínas (un complejo de hidratos de carbono y proteínas) en mamíferos. Su trabajo sobre el metabolismo de glúcidos dio paso a muchos descubrimientos sobre cómo las células adquieren energía.

Leloir estudió Medicina en la Universidad de Medicina de Buenos Aires, donde se graduó con honores en 1932. Tras pasar una breve residencia en el Hospital de Clínicas, Leloir, decidió dedicarse a la medicina experimental en laboratorio.
En el año 1970 fue galardonado con el Premio Nobel de Química.
Antes de obtener el Nobel, en 1970, Leloir fue distinguido con el Premio de la Sociedad Científica Argentina (1955), entre muchos otros galardones como los otorgados por la Comisión Nacional de Cultura (1944), Bunge y Born (1965), Fundación Gaidner de Canadá (1966) y por la Asociación Química Argentina (1969). Para entonces, ya era director del Instituto de Bioquímica de la Fundación Camponar, creada en 1947.

También fue autor de más de 200 trabajos sobre su especialidad, titular de la Academia Nacional de Ciencias Exactas y de la Asociación Argentina para el Progreso de la Ciencia y doctor “honoris causa” de la Universidad de París.

Poco después de ser elegido premio Nobel, una serie de fotos recorrieron el mundo. Las imágenes mostraban al científico, usando un guardapolvo gris y sentado en una vieja banqueta. Era un símbolo de su permanente humildad y de su lucha por lograr el avance de investigaciones en un contexto de dificultades económicas.

Luis Federico Leloir falleció en Buenos Aires el 2 de diciembre de 1987.

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