El 14 de mayo de 2015 se cumple el 110º aniversario del nacimiento del aclamado pintor argentino. Considerado uno de los artistas con mayor espíritu “moderno” de nuestro país, renovó los medios tradicionales del lenguaje plástico y transgredió la tradición de la pintura argentina.

“Mi padre le había alquilado un local sobre la calle Catamarca a un italiano inmigrante, amigo de él (…) este hombre se la pasaba todo el día dibujando; yo, viéndolo dibujar, me puse a hacer lo mismo (…) le dijo a mi padre que yo ‘tenía un don natural para el dibujo’ y le aconsejó que me mandara a estudiar…” (Antonio Berni, “Antonio Berni: los periplos hacia la realidad” en Berni y sus contemporáneos, Malba, Correlatos, 2005).

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Berni nació en Rosario, el 14 de mayo de 1905. Después de su primera formación artística en su ciudad natal, aprovechó una serie de becas para continuar su aprendizaje en Europa. Regresó a la Argentina en la década de 1930, época en que descubrió y fue influido por el surrealismo y el muralismo mexicano.
Luego, su interés por la realidad del país le hizo replantear su rumbo en la pintura: se alejó de la dimensión fantástica y se acercó a una pintura más realista, vinculada a una defensa de las clases sociales más desposeídas. Junto con Juan Carlos Castagnino, Enrique Policastro y Carlos Giambaggi fundó el Nuevo Realismo, y colaboró con David Alfaro Siqueiros, el gran muralista mexicano, en un mural en la casa de Natalio Botana.
Sus obras abrevaron en todos los estilos artísticos, a lo largo de toda su vida, y en todos fue reconocido por su excelencia y singularidad.
“Después de los años 50 la expresividad de Berni se libera del ideal armónico, pierde rigor formal y adquiere vitalidad en composiciones de pinceladas rápidas y vibrantes (…) alrededor de los años 60 (…) [se] acerca a las innovaciones del informalismo y a los artistas del Pop Art del Instituto Di Tella. Renueva el grabado con la incorporación del collage en las inolvidables series de “Juanito Laguna” y “Ramona Montiel”, y en 1962 gana el Primer Premio de Grabado en la Bienal de Venecia”, comenta la especialista Gabriela Metz.
Cabe destacar que Ramona y Juanito Laguna constituyen dos personajes paradigmáticos de su obra, que expresan su preocupación por los excluidos y los marginales del sistema.
Berni murió en la ciudad de Buenos Aires, el 13 de octubre de 1981. Una de sus obras más conocidas –fechada en 1961–, lleva por título Pesadilla de los injustos o La conspiración del mundo de Juanito Laguna trastorna el sueño de los injustos. Su obra, y su modo de concebir un arte no disociado del compromiso social, lo convierten en un símbolo de la búsqueda trascendental de un mundo más justo, solidario y equitativo.

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