La devoción del pueblo argentino a la Virgen de Luján nació hace 385 años, cuando en 1630 a orillas del río Luján ocurrió un prodigioso suceso que obligó a dejar una pequeña imagen de la Santísima Virgen en ese lugar.

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Alrededor de 1630 un portugués de nombre Farías pidió a un amigo suyo que le mandase desde Brasil una imagen de la Concepción de María para colocarla en una capilla que estaba construyendo en Sumampa. Al poco tiempo recibió no sólo una sino dos imágenes, una bajo la advocación de la “Inmaculada Concepción” y otra de la de “Madre de Dios”.

Una vez llegadas las imágenes los troperos las montaron en una carreta y emprendieron el viaje hacia el norte; se detuvieron a las orillas del río Luján para pasar la noche; pero a la mañana siguiente se dieron cuenta de que los bueyes no podían mover la carreta a pesar de que le quitaran peso. Con gran esfuerzo bajaron la caja que contenía la imagen de la Inmaculada Concepción y sólo así pudieron los animales mover la carreta. Los troperos entendieron esto como una señal de que la imagen debía quedar en ese lugar para ser venerada.

Comenzaron a divulgar lo sucedido y a venerar a la Virgen en un pequeño oratorio construido en el mismo sitio; acción a la cual Ella correspondió con varios prodigios y milagros. Pero 50 años después el lugar quedó despoblado, hasta que la señora Ana de Matos compró la imagen y la llevó a Luján, donde, ayudada por un mayordomo, un fraile carmelita y un capellán, le construyó una capilla digna.

En 1762 Juan de Lezica erigió otro templo en el cual se veneró la imagen por más de un siglo, hasta que en 1874 el P. Jorge Salvaire construyó la basílica actual en cumplimiento a un voto hecho a Nuestra Señora si lo salvaba de morir en manos de los indígenas. La basílica fue construida al estilo gótico del siglo XII con dos torres que miden 106 metros de alto. La fiesta se estableció para el día 8 de mayo.

El santuario de Luján se impone a los demás santuarios del país; se ha convertido para los argentinos no sólo en historia, sino en identidad, aun para los no católicos. Es el lugar donde se toma conciencia histórica de la patria, es decir del pasado, presente y futuro de la nación; “es principio de solidaridad de los argentinos, donde el espíritu se encarna para llamar a la Gracia a los demás mediante ese “estar juntos” en el santuario, esperando que Dios mueva los corazones con gracias de unidad, pacificación y reconciliación”.

Existen algunos datos peculiares acerca de este santuario mariano de Luján, por ejemplo que es considerado por los argentinos como un lugar especial para que los niños reciban el sacramento del Bautismo; es también considerado como lugar de penitentes, pues allí se llegan para obtener la reconciliación con Dios y para pedirle el auxilio en la perseverancia en la fe y en la vida moral. Existe un sentimiento popular de que para que una visita a Luján sea “completa” se requiere confesar los propios pecados, escuchar la Palabra de Dios, acercarse a la Eucaristía y presentar la acción de gracias por medio de María.

Al lugar acuden cada año unos 8 millones de peregrinos que desean encontrar a la Madre de Dios y de profundizar en la propia fe, porque quieren ser felices como Ella que fue “dichosa por haber creído”. Desde el momento de la Anunciación y de la Concepción, desde el momento del Nacimiento en la cueva de Belén, Ella siguió todos los pasos de Jesús en su maternal peregrinación de fe; a través de su vida en Nazaret, durante la separación externa, y sobre todo en el Gólgota.

En noviembre de 1995 los obispos argentinos que hicieron su visita “ad limina” a Roma llevaron consigo la estatua de Nuestra Señora de Luján para que fuese bendecida por el Papa Juan Pablo II. En octubre de 1998, durante su visita a la Iglesia Nacional Argentina de Roma – que concluyó con la entronización de la Virgen de Luján-, el Santo Padre expresó su afecto especial por el pueblo argentino y profundizó en la maternidad espiritual de María.

La Santísima Virgen María juega un papel decisivo en la tarea de la Nueva Evangelización del continente Americano; a Ella debemos pedir que todo cristiano se convierta en protagonista del mundo nuevo que Jesús, Señor de la Historia vino a proponernos.

Entrando en la Página web de la Basílica de Luján pueden conocer más detalles sobre la historia, el santuario y la imagen de la Virgen de Luján. Les recomiendo entrar en la sección La Virgen donde detalla aspectos sobre la imagen y como hicieron para preservarla del deterioro al que estaba expuesta debido los elementos que utilizaron al realizarla. Fuente http://sabiduriavida.blogspot.com.ar/

Allí se levantó una capilla que con el tiempo se convirtió en el monumental y magnífico templo actual, uno de los santuarios más grandes de Sudamérica y se cuenta entre los principales del mundo. Es visitado todo el año por centenares de miles de peregrinos. Entre sus visitantes se cuentan los que luego fueron los papas Pío IX, Pío XII, Juan Pablo II y por supuesto nuestro amado Papa Francisco, quien es especial devoto.
Numerosos próceres pidieron la protección de la “Virgencita Gaucha” y otros depositaron a sus pies los trofeos conquistados en las batallas de la independencia nacional.
El papa León XIII decretó la coronación pontificia de la imagen, la que se llevó a cabo el 8 de mayo de 1887. El 8 de mayo de 1944, el Poder Ejecutivo de la Nación declaró además, a la Virgen de Luján, Patrona de las Rutas Nacionales.

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