1961, 12 de abril:

El mayor Yuri Gagarin, un cosmonauta soviético, se convirtió en el primer humano en el espacio exterior y el primero en orbitar alrededor de la Tierra. Su nave, Vostok I, circunvaló la Tierra a 27.400 kilómetros por hora en un vuelo que duró 108 minutos
Yuri Gagarin, fue el primer ser humano en ver la Tierra desde el espacio.
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Junto a la famosa frase de Neil Armstrong “Es un pequeño paso para un hombre pero un gran salto para la humanidad”, existe la correspondiente de Yuri Gagarin, la que marca el arranque de la era espacial:  “¡Poyejali!” (“¡Allá vamos!“), una expresión simbólica de los nuevos tiempos que acabaría formando parte de la cultura popular rusa, ya que se utiliza antes de iniciar algún trabajo o proyecto, especialmente si es complicado o arriesgado. También ha pasado a emplearse como brindis.

Y aún tenemos otra frase del cosmonauta ruso que -dicen- soltó al estar ahí fuera: “No veo ningún Dios aquí arriba”. Sin embargo es falso. La frase procede de un discurso del dirigente ruso Nikita Jrushchov en el transcurso de un pleno del Comité Central del Partido Comunista Soviético. En un momento determinado afirmó: “Gagarin voló al espacio pero no vio a ningún Dios allí arriba”.

El “cosmonauta sonriente”, bajito y amable, fue el tercero de cuatro hermanos hijos de un carpintero. A Gagarin le describían como un chico inteligente y trabajador que primero trabajó de obrero metalúrgico pero que en 1954, como rastreando un sueño, se inscribe en el aeroclub de la ciudad de Sarátov. Finalizados sus estudios técnicos entra en la Escuela Militar de Pilotos de Orenburg y en 1959 se presenta como candidato al primer vuelo espacial. Un año más tarde, después de un proceso de selección, el programa espacial soviético lo escoge entre otros 20 cosmonautas. Sometido a una serie de experimentos y pruebas para determinar su resistencia física y psicológica durante el vuelo, aprobó los exámenes con brillantez.

El 12 de abril de 1961 -acaban de cumplirse 50 años de aquello-, el astronauta soviético era lanzado al espacio a bordo de la nave Vostok I. Al cuarto de hora de su partida Yuri ya pudo enviar su primer mensaje anunciando que se encontraba perfectamente y disfrutaba de la vista que tenía de la Tierra desde el espacio. Según consta dijo entonces:

“Veo nubes sobre la Tierra y la sombra que proyectan. Precioso. ¡Qué belleza!”.
El vuelo duró 1 hora y 48 minutos en total: 9 minutos para entrar en órbita y el resto para circunvalar la Tierra. Todo lo que tuvo que hacer fue comunicarse por radio, probar un poco de comida -fue el primero en comer a bordo de una nave espacial- con el objetivo de saber si un ser humano podía sentir y comportarse de manera normal en situación de ingravidez.

Cuando el azul del cielo ya se había convertido en el negro del espacio, Gagarin comunicó al control de la misión en tierra que todo era normal y que la falta de gravedad no parecía tener efectos secundarios. En la fase final, al sobrevolar Africa, el piloto automático encendió los retro-motores iniciando el peligroso regreso a la Tierra (en dos de las cinco pruebas efectuadas los motores no habían funcionado correctamente, por lo que cabía esperar cualquier cosa de una cápsula que iba a atravesar la atmósfera terrestre a 27.000 kilómetros por hora y a soportar una temperatura de 1.000 grados centígrados).

  • “Dando vueltas a la Tierra en mi nave espacial orbital me maravillé de la belleza de nuestro planeta. Pueblos del mundo, protejamos y aumentemos esa belleza, no la destruyamos”.

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