El 3 de marzo es Día Mundial de la Naturaleza, jornada que, como explica la ONU, “nos brinda la ocasión de celebrar la belleza y la variedad de la flora y la fauna salvajes, así como de crear conciencia acerca de la multitud de beneficios que la conservación de estas formas de vida tienen para la humanidad. La celebración de este día también nos recuerda la necesidad urgente de combatir los delitos contra la naturaleza, los cuales acarrean consecuencias de gran alcance en el ámbito económico, medioambiental y social”.

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“El universo tan sólo está ahí, y eso es todo”, escribió Bertrand Russell. En cambio, Isaac Newton comenta: “Este bellísimo sistema del Sol, los planetas y cometas, sólo podría proceder del consejo y dominio de un Ser inteligente y poderoso”. Por su parte, el físico y Premio Nobel, Carlo Rubia ha dicho: “Con tan sólo observar los fenómenos naturales, he llegado a la conclusión de que existe un Creador”. Esta convicción llevaba a san Agustín a exclamar: “Todas las criaturas me están diciendo que te ame, Dios mío”.

Cuando se ve la naturaleza como algo que surge sólo al azar, se puede pensar que el universo carece de sentido. Y si a esta percepción le sumamos una actitud relativista, individualista y pragmática, entonces sucede lo que nos ha venido afectando a todos de forma cada vez más grave: contaminación, explotación irresponsable de la tierra, descuido del medio ambiente, acaparamiento de recursos, globalización de conflictos sociales, enfermedades y miseria.

En cambio, quien mira la naturaleza como parte de un proyecto inteligente de amor, se experimenta amado. Y quien se experimenta amado, comprende que es amable. Y quien se comprende amable, puede amarse a sí mismo y amar a los demás y a lo demás. Y quien ama, se compromete en su propia mejora y a contribuir al mejoramiento de los otros y de lo otro, asumiendo una actitud respetuosa y solidaria.

El libro del Génesis afirma que Dios, creador amoroso de todas las cosas, puso al hombre y a la mujer en la tierra para que la cultivaran y la custodiaran. “Cultivar y custodiar la creación —comenta el Papa Francisco—quiere decir hacer crecer el mundo con responsabilidad, transformarlo para que sea un lugar habitable para todos”.

“Queremos un futuro en el que podamos vivir en un entorno sano —señala Irina Bokova, Directora General de la UNESCO—, con vínculos estrechos con la naturaleza y una rica diversidad de relaciones sociales. Para ello, es necesario un medio ambiente floreciente”.

Ojalá todos —niños y adultos, sectores industriales, estados y organismos internacionales— asumamos el compromiso de adoptar medidas concretas para hacer nuestro planeta más ecológico y más limpio. La suma de los esfuerzos de cada uno logrará grandes resultados. Es por nosotros y por los demás; por los que vivimos hoy y por los que vendrán mañana.

*Obispo auxiliar de Puebla y secretario general de la CEM.

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