” El amor nunca se muere, sólo cambia de lugar.”
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“Haz sólo lo que amas y serás feliz, y el que hace lo que ama, está benditamente condenado al éxito, que llegará cuando deba llegar, porque lo que debe ser será, y llegará naturalmente”.

La definición de un sueño es exacta.

Facundo Cabral es quien a partir de su biografía tuvo la legitimidad para dar testimonio de cómo logró llevar su esperanza a la práctica.

Su infancia fue muy  pobre, sus hermanos murieron de frío en la niñez,  su hija que murió a la semana de haber nacido. Y, ¿cuál es la causa para salir adelante?

Dar servicio, ayudar al prójimo. Desterrar el egoísmo de nosotros. Ser verdaderos discípulos de quienes necesitan ayuda”, afirmó Facundo en su conmovedor testimonio.

Sus palabras son ejemplo de su existencia, no son consejos al azar. Tras la muerte de su esposa y su hija, en un accidente aéreo, Facundo recibió la llamada de la Madre Teresa de Calcuta a quien había conocido tiempo antes en Méjico.
“Ahora de verdad me necesitas”, escuchó su voz en el teléfono y Facundo, decidió inmediatamente, cómo lo hizo tantas veces en su vida, resignificar su dolor en ayudar a quien más lo necesita.

Así, junto a la Madre Teresa de Calcuta, tras la muerte de sus seres más queridos, se abocó a la cura y asistencia de personas con lepra. Convirtió su pena más honda en solidaridad.
Así fue Facundo, no hay mucho más que decir, sino escucharlo y releerlo y hacer algo al respecto.

“La vida no es lo que debería ser, lo que uno se imaginó.

La vida es lo que es, y nuestro peor enemigo es el miedo. Hay que ser valiente. Lo mejor de uno son los otros.

Esa gente que le puso alas a mi vida, que me transformó en esto que soy; un hombre rico, inmensamente rico, en la condición que sea y donde fuere.” 

Facundo Cabral.

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