La tristeza, la ira, la avaricia, la lujuria…
son objetos negativos;
el amor, la belleza, la alegría, la libertad…
son los positivos .
Empieza con lo negativo, porque tú vives en lo negativo.
Cuando estés triste,
medita sobre la tristeza.

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No tengas prisa en librarte de ella,
no tengas prisa en ocuparte con alguna otra cosa para poder olvidarla.
Eso sería desaprovechar una oportunidad,
porque la tristeza tiene su propia profundidad,
la tristeza tiene su propia belleza,
la tristeza tiene su propio sabor.
vívela, relájate en ella,
sé ella…
y no hagas ningún esfuerzo para escapar,
no hagas ningún esfuerzo para ocuparte con alguna otra cosa.
Déjala que esté allí.
¡Disfruta!
Se trata de un florecer de tu ser.
La tristeza es también un florecer de tu ser.
Y te sorprenderás:
si puedes meditar sobre la tristeza,
la tristeza te revelará sus secretos…
y sus secretos son de tremendo valor.
La tristeza desaparecerá una vez que te los haya revelado.
Su trabajo está acabado, su mensaje ha sido entregado.
Y cuando la tristeza desaparece,
aparece la alegría.
La alegría sólo aparece cuando,
mediante la meditación,
la tristeza desaparece.
No puede suceder otra cosa.
La alegría brota cuando rompes el hielo que la rodea.
De hecho, la tristeza es como la cápsula que rodea la semilla.
La cápsula le sirve de protección,
la cápsula no es el enemigo.
Sólo cuando la semilla ha dejado su protección,
cuando se ha entregado a la tierra y la cápsula ha muerto
puede nacer el brote.
En tu interior sucede exactamente lo mismo.
Medita sobre cualquier cosa negativa y te sorprenderás de ver que poco a poco,
la tristeza se torna alegría,
la ira se torna compasión,
la avaricia se torna compartir,
y así sucesivamente.
Esta es la ciencia de la alquimia interna:
cómo transforman lo negativo en positivo,
cómo transformar el metal básico en oro.
(Extracto de: El libro de la Sabiduría, Osho)

 

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