LA DICHA tiene una luminosidad propia.
La infelicidad es oscura, la dicha es brillante.
La persona infeliz proyecta su sombra también sobre los demás.
Se vuelve como un agujero negro, chupa la energía de los demás;
su propia presencia es destructiva.

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Sin embargo la presencia de la persona dichosa es creativa, nutritiva.
Derrama luz sobre los demás.
Es una bendición,
una bendición para la existencia.
OSHO

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