Una vez, un hombre desenterró una estatua de mármol de gran belleza.
Se la llevó a un coleccionista que amaba todas las cosas bellas y se la ofreció en venta. El coleccionista la compró a precio elevado. Y se separaron.
Y cuando el hombre se fue a casa con su dinero pensó y se dijo a sí mismo:
-“¡Cuanta vida significa este dinero!” ¿Cómo puede alguien dar todo esto por una piedra muerta, esculpida, enterrada en la tierra durante mil años?
Y el coleccionista contemplaba la estatua y se decía:
-¡Qué hermosa! ¡Cuánta vida! ¡El sueño de una gran alma! ¡Y fresca con el dulce sueño de mil años! ¿Cómo puede alguien dar todo a cambio de dinero muerto y sórdido?

Gibrán Jalil Gibrán

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