CABALLITO CRIOLLO

-¡Caballito criollo del galope corto,
del aliento largo y el instinto fiel,
caballito criollo que fue como un asta
para la bandera que anduvo sobre él!

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¡Caballito criollo que de puro heroico
se alejó una tarde de bajo su ombú,
y en alas de extraños afanes de gloria
se trepó a los Andes y se fue al Perú!

¡Se alzará algún día, caballito criollo,
sobre una eminencia un overo en pie;
y estará tallada su figura en bronce,
caballito criollo que pasó y se fue!

Belisario Roldán (1873-1922)

Un 23 de abril de 1925 guiados por el profesor Aimé Tschiffely, partieron desde la Sociedad Rural Argentina en Palermo, estos dos criollitos rumbo a Nueva York.

Este audaz caballero nacido en Suiza pero educado en Inglaterra se desempeñaba como profesor de Educación Física e Inglés en el colegio Saint George de Quilmes.

Cuenta Don Gilberto Montagni quien se desempeñó como cabañero durante sesenta años en el establecimiento de Emilio Solanet, que cierto día apareció en la estancia un inglés medio loco¨ por Tschiffely que quería dos animales para ir a Estados Unidos.- El doctor Solanet cedió a su insistencia y le entregó a Gato y Mancha, dos pingos un poco viejos. Pero llegaron justamente porque los caballos eran baquianos y sabían donde debían pisar y que comer, jamás hubiera tenido éxito con caballos jóvenes.
Tres años después, el día 20 de septiembre de 1928 cruzaban la Isla de Manhattan para llegar al City Hall donde los esperaba el alcalde de la ciudad Mr. James Walker.

¨Quedé hechizado durante largo rato – expresa Tschiffely- miré a mis Caballitos Criollos y luego a esas enormes moles de Cemento y acero: uno, producto de las llanuras de la Patagonia, áridas y barridas por el viento; las otras, fruto del trabajo de cerebros humanos, de su iniciativa, ciencia y habilidad. Antes de darme cuenta de ello, hablaba otra vez con mis caballos: Si viejos, esto es Nueva York, pero yo sé que las pampas argentinas los llaman. Tengan paciencia, los llevaré de vuelta porque bien se lo merecen¨.
Luego recorrieron la Quinta Avenida con el tráfico suspendido en honor y llegaron al Cuartel de la Policía cerca del Central Park, donde los caballos fueron alojados.
Con esta hazaña se marco el récord universal alcanzado por los caballos, de altura: 5900 metros, temperatura: 18º C bajo Cero, distancia: 21.500 kms. Cubiertos en 504 etapas a razón de 42,6 km. pr día. Los dos Criollos fueron llevados repetidas veces de un clima extremo a otro, de zonas tropicales a desérticas. En su camino fueron tomando agua y pastos buenos y malos, asimilándolos admirablemente hasta demostrar sus extraordinarias condiciones de sobriedad, resistencia y rusticidad.
Los dos pingos ya tenían 18 años cuando se aventuraron a este desafío y murieron a los 34. De esta forma Emilio Solanet dueño y criador de los caballos, demostró la capacidad de la raza que él había perfeccionado.
Este récord aún no ha sido superado pero la historia tiene un costado más interesante.

El jinete que recorrió 20 naciones de América volvió a reunirse con sus dos compañeros de ruta a 70 años de su aventura. Sus restos fueron trasladados en 1998 desde Europa y depositados junto a la tumba de sus entrañables Mancha Y gato para cumplir con su ultima voluntad en la estancia El Cardal.
Por Ley Nacional Nº 25.125 se ha establecido como DÍA NACIONAL DEL CABALLO¨ el 20 de Septiembre, coincidiendo con la llegada de Tschiffely con MANCHA y GATO, a Estados Unidos y “a los efectos de celebrar la presencia y relevancia con que éste acompañó a la organización histórica, económica y deportiva de la República Argentina”.

Este hombre notable y ¿porqué no decirlo? de dos caballitos criollos igualmente excepcionales, ¨aquellos del galope corto, del aliento largo y el instinto fiel¨ según los versos de Belisario Roldán, entraron en la historia.
Por eso este 20 de septiembre celebraremos el Día nacional del caballo criollo.

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