La iglesia católica celebra los 21 de agosto, el Día del Catequista, en conmemoración del papa Pío X. El Papa que fue santificado tuvo actuación decisiva a favor de la catequesis e hizo posible entre otras cosas que los niños se acerquen a los sacramentos a edad temprana.

El verbo “catequizar” proviene de una palabra griega que significa “hacer eco”.
La tarea del catequista no es sólo pasar datos o comunicar alguna información, sino la de quien busca llegar hasta el corazón del otro para que el mensaje resuene allí.

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El Papa Pío X ejerció su pontificado entre los años 1903 y 1914. Toda su actividad como Papa estuvo marcada por la importancia que dio a la catequesis y a la pastoral. Promocionó la comunión frecuente y dispuso las formas de preparación para que los niños accedieran al sacramento, redactó un catecismo, se ocupó de la formación del clero y de promover el canto litúrgico. También dio mucha importancia a la organización de los distintos movimientos y asociaciones de laicos que por aquellos años comenzaban a surgir en la Iglesia.

Feliz día a todos los Catequistas.

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Hoy 21 de agosto se cumplen 158 años de la emisión de la primera estampilla de correos de la República Argentina, merced a la iniciativa del gobernador correntino Juan Pujol y la creatividad del grabador Matías Pipet.
El ya lejano 21 de agosto de 1856 aparecía el primer sello o estampilla nacional en la imprenta del Estado correntino, dirigida por Pablo Emilio Coni, con el precio de “Un Real M.C.”, es decir el valor en “moneda corriente”.

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La iniciativa fue del gobernador Juan Gregorio Pujol, quien encargó al artesano francés Matías Pipet –posiblemente el único existente en la zona– la acuñación de una plancha de metal montada en madera con una viñeta alegórica.
Pipet, quien había sido aprendiz de grabador en su Francia natal, eligió como motivo el rostro de la diosa grecorromana Ceres, protectora de la agricultura, que había sido empleada en una estampilla gala de 1849.
El grabador hizo a buril dos líneas de cuatro rostros originales, todos levemente distintos, lo que generó una rareza filatélica por demás curiosa.
La impresión tipográfica se efectuó en tinta negra sobre papel azul, aunque posteriormente se emplearon otros fondos de diversos colores.
El rostro de Ceres luce su perfil izquierdo, con el cabello adornado por flores y hojas de acanto; como fondo, rayas diagonales y un círculo punteado; detrás, un rectángulo con líneas verticales, y a ambos lados guardas griegas; arriba dice en mayúsculas la palabra “CORRIENTES” y abajo, en igual tipografía, “UN REAL M.C.”
Así comenzó a circular la primera estampilla en territorio nacional, luego de que en 1840 se imprimiera en Inglaterra el primer sello del mundo.
En Corrientes, el correo provincial gozaba de autonomía desde 1820, con un sistema de correspondencia que distribuía mediante postas que bordeaban los ríos Paraná y Uruguay y cruzaban el territorio en distintas direcciones.
La correspondencia por vía fluvial estaba a cargo del Correo Nacional, que entregaba sus sacas en la capital provincial.
La denominada “estampilla Ceres”, con el original y nuevos valores, se siguió utilizando hasta 1880, cuando tras reiterados reclamos del gobierno nacional se suspendió su uso y se organizaron en la provincia, en forma definitiva, los servicios del Correo Central.
Este original sello de correos, nacido 16 años después que la primera estampilla inglesa, bajo el gobierno provincial de Juan Pujol y el nacional de Justo José de Urquiza, dio lugar a que cada 21 de agosto se recuerde el “Día del Filatelista Argentino”.

Alejandro Mauriño

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