Una bomba que estalló el 18 de julio de 1994 en las oficinas de la institución judía de la A.M.I.A en nuesto país, se llevó la vida de 85 personas y dejó profundas heridas en el corazón de todo el pueblo Argentino.
Si tenemos memoria ….
Si continuamos reclamando justicia, la violencia y el odio no volverán a estallar en nuestra querida patria.
Una atroz muestra de intolerancia. El cobarde e inexplicable atentado terrorista a la sede de esta centenaria entidad, constituye no sólo una muestra inaceptable de estrechez ideológica, sino también una afrenta contra toda la comunidad internacional, la cual debe procurar manifestarse en todos los ámbitos y ocasiones posibles en favor de la paz, demostrándole a los absurdos fundamentalistas que su locura no tiene cabida en este mundo.

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